10 de mayo

0
23
CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v80), quality = 90

***He sido madre durante tanto tiempo, que ya no puedo imaginarme sin serlo.

Desde el momento aterrador en que supe que Galileo y yo nos habíamos escogido para caminar juntos, hasta el grandioso momento de mirar por primera vez sus ojos y saber que todo estará bien, mientras no nos perdamos de vista, copiloto de todos mis destinos y desafíos…

Rogar a todos los seres divinos posibles e imposibles por la fuerza necesaria para afrontar la sentencia de seis meses de vida para Tadeo – quien por cierto pronto cumplirá 13 años- quien desde el principio de su tiempo mostró un inmenso amor por la vida y me enseñó a enamorarme de la perseverancia y la lucha cotidiana.

Encontrarme con un embarazo de altísimo riesgo que trajo a Iker a mi vida y negarme a dejar de ser yo, exigiendo la llegada de este niño hermoso, locuaz de ojos que descubren hasta el último secreto del alma. Me miro en él y sonrío.

He ejercido la maternidad por decisión propia y seguramente de una manera poco ortodoxa, no sabría hacerlo de otro modo.

Miro a mis hijos a través de su potencial y no a través de mis expectativas. Los acompaño en su camino, que no forzosamente será el mío, escucho su voz y no la mía cuando toman decisiones.

Los enseño a existir y expresarse a través del respeto a tres pilares: Amor, Vida y Libertad.

No soy mamá abnegada, no los enseño a sentirse ombligo del mundo, sino a crear y ser comunidad.

Deseo firmemente que se conozcan y se amen inmensamente para que sean capaces de amar a quien se les dé la gana.

Deseo que sean libres y felices.

Innegablemente cuando veo a mis hijos existiendo y siendo felices solamente puedo decir:

¡Gracias VIDA!

Sería imposible por supuesto hacer lo que hago y ser lo que soy si no hubiera sido por ella: ¡GRACIAS MAMÁ! Por ser, por estar, por dejarme crecer a mi manera, por amarme y nutrir mi alma a pesar de nuestras diferencias. Por enseñarme a amar a mis #3M sin límites ni barreras.

Agradezco cada día que estás conmigo, cuando me amas, cuando te enojo, cuando me pláticas, cuando te platico, cuando descubro dentro de mí tu voz y la bendigo.

Deseo que cuando yo ya no esté AQUÍ físicamente, quien se encuentre con mis hijos conozca a seres humanos de quienes yo me siento orgullosa, que la semilla que mi madre plantó en mí fructifique y sea…

Fin de la conversación

Escribe un mensaje…

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here