¿Es Feminismo?

0
209

Azadeh Sheykh Olya

Le he dado vueltas a este escrito pero me siento con la obligación de hacerlo porque si no lo hago me voy a carcomer por dentro, por indiferente, por ver y ver y no hacer nada, ni decir nada por temor.

¿Cuántos miedosos habemos por acá, perdidos en el silencio del anonimato y en la protección de la indiferencia? Yo bien podría ser una.
Tengo unas ganas locas de decirnos “pinches viejas pendejas, en ¿qué nos hemos convertido?” Pero me van a atacar de grosera y mal hablada, pero no de mentirosa porque bien sabemos que nos hemos ganado a pulso dichos adjetivos.
De revolucionarias nos convertimos en reaccionarias.
De libertadoras nos convertimos en golpeadoras.

De librepensadoras nos convertimos en tiranas,
Y de dueñas de nuestros cuerpos nos convertimos en agresoras del cuerpo ajeno.
Siempre me he puesto de pie frente a mis hermanas feministas, me he quitado el brassier y he expuesto los puntos de la lucha femenina a quien sea que me lo ha preguntado o ahí dónde consideré que fuera necesario explicar. Pero… hay un pero…
Parece ser que estamos tan enojadas y llenas de odio acumulado de miles de vidas pasadas mancilladas que hemos explotado a la provocación que vivimos. Y ojo, no digo “la menor provocación” porque no considero que callarnos, golpearnos o matarnos sea una asunto menor. Sino, que simplemente, el peso de la historia nos ha poseído. Enojadas, convertidas en lo que odiamos, vamos por el mundo haciendo exactamente lo que nos han hecho y por lo cual nos hemos puesto de pie.
Nos convertimos en aquello que nos atemorizó y hacemos exactamente lo mismito que los otros nos hicieron antes.

Vaya lógica. Tú me haces, yo te hago.
No creo que Mary Wollstonecraft, la que escribió la Vindicación de los derechos de la mujer después de la revolución francesa se sintiera muy orgullosa de vernos ahora. (Aunque tampoco estaría orgullosa de ver lo que nos han hecho). Hemos respondido con la ira que durante años se ha fermentado aquí dentro del alma de las analfabetas y las golpeadas, de las que cambian por cartones de cerveza o las que matan en los taxis. En eso justamente nos hemos convertido: en odio.No pensamos, reaccionamos, y amén de lo que digan, nos hemos justificado en un movimiento que apenas entendemos desde nuestra ignorancia. Lo llamamos “feminismo”.
No, esto no es feminismo. Es un acto de violencia contaminada por la resonancia de decenas de mujeres enojadas. Esto no es una lucha por la equidad, es una agresión directa a un hombre de la tercera edad desfrontalizado. Esto no ha sido ni será jamás feminismo, sino es un grupo de mujeres enojadas que escondidas en el anonimato del grupo, cargadas del enojo de sus vidas, encontraron en el anciano el “gancho” perfecto para desahogarse. Lo he dicho. Mátenme quien quiera.

La lucha mis queridas hermanas, jamás ha sido CONTRA los hombres, sino contra las ideas que tanto como hombres como mujeres tenemos en este cerebro demente.
No mis queridas hermanas, los hombres no son enemigos, sino los pensamientos a los que llegamos tras unir una serie de ideas, que tanto hombres como mujeres adoptamos como estandarte de conducta.
La lucha JAMÁS será ni ha sido contra el sexo opuesto, sino con las ideas irracionales que TODOS damos por verdaderas.
Hombres y mujeres hemos sido machistas. Así que hombres y mujeres podemos ser feministas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here