La violencia se encuentra en todas partes

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Graciela Cruz

Aunque son relevantes de analizar todos los tipos y formas de violencia escolar -entre profesores, entre alumnos, entre alumnos y profesores, entre profesores y directores u otras autoridades educativas, entre docentes y padres de familia-, es de especial relevancia aquella entre los estudiantes, porque ante su notable incremento es un problema cuya preocupación también ha aumentado entre los alumnos, sus padres, maestros y en la comunidad en general.

Dañar al otro

Muchas veces la violencia se encuentra en las propias casas, o bien, en la calle, el cine, la televisión, la política y la sociedad; por ello, este problema no es exclusivo de la escuela; tampo­co los estudiantes son los principales o únicos responsables, advierte la Guía básica de prevención de la violencia en el ámbito escolar.

El documento editado por el SNTE y la SEP establece que el término bullying puede ser utilizado como acoso escolar, hostigamiento, intimidación, maltrato entre pares, maltrato entre niños, violencia de pares o violencia entre iguales. Éste debe ser entendido como un fenó­meno escolar, no tanto porque se genere en la propia escuela, sino porque ésta es el escenario donde acontece y la comunidad educativa es la que sufre las consecuencias.

“Este fenómeno ha sido objeto de interés científico en las últimas tres décadas, y durante este tiempo se ha demostrado su presencia en un gran número de países; incluye desde la prepotencia y arrogancia de unos hacia otros, hasta la crueldad del ataque físico o psicológico, pasando por la mar­ginación o la exclusión social”.

Principales características del bullying

Según la Guía, es un comportamiento de naturaleza claramente agresiva; constituye una conducta que se repite en el tiempo con cierta consistencia; la relación que se establece entre agresor y víctima se caracteriza por un desequilibrio o asimetría de poder, es decir, los alumnos que lo sufren presentan alguna desventaja frente a quien los agrede, ya sea de edad, fuerza física, habili­dades sociales, discapacidad, o condición socioeconómica, entre otras.

Asimismo se produce entre iguales (entre alumnos, no importa la diferencia de edad, sexo o grado escolar); en el caso de los chicos, su forma más frecuente es la agresión física y verbal, mientras que en el de las chicas, su manifestación es más indirecta, tomando frecuentemente la forma de aislamiento de la víctima, o exclusión social.

Tiende a disminuir con la edad y su mayor nivel de incidencia es entre los 11 y los 14 años; su escenario más frecuente en los niños de primaria suele ser el patio de recreo, mientras que en los de secundaria se amplía a otros contextos, tales como aulas, pasillos, baños, vestidores, los trayectos a la escuela, al regresar a casa y en los cambios de clase. En todo caso son actos que tienen la intención de dañar.

Causas y factores que generan la violencia entre iguales

La Guía básica de prevención de la violencia en el ámbito escolar plantea que la conducta de los niños y adolescentes está condicionada en parte por el ambiente en el cual se desarrollan, es decir, existen factores que propician la violencia en la escuela y fuera de ella.

De manera general expone algunos ejemplos de diversas causas y factores que en cierta medida pueden generar conductas agresivas y violentas en los niños y jóvenes; aunque no son una regla, sí son detonantes importantes.

Baja tolerancia a la frustración, hiperactividad, depresión, estrés, dificultad para controlar la agresividad; falta de capacidad para la empatía, bajo desarrollo de habilidades sociales, bajo autoconocimiento y autoestima; falta de afecto y cuidado, también de límites y reglas claras en el hogar. Abandono y/o abuso, fracaso escolar, maltrato físico y/o psicológico en el hogar (niños violentados que por aprendizaje se conducen a resolver los conflictos a través de la agresión física o verbal).

Otros factores son el uso de sustancias adictivas, alcohol u otras drogas en la familia; pobreza, problemas de delincuencia, violencia familiar o bajo nivel educativo. Cultura machista o dominante (se les enseña a los varones a no demostrar debilidad, a no ser afectivos, amables ni comprensivos); presencia de armas en la casa, exaltación de modelos duros e imperantes tanto en la familia como en la sociedad e identificación con modelos agresivos y rebeldes aprendidos en video juegos y medios de comunicación (televisión, radio, cine, Internet).

 

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